Morishita Ai SS: La Constante tras el respaldo
La constante tras el respaldo
OBSERVACIÓN EMPÍRICA // ANOMALÍA MATEMÁTICA
Morishita Ai analiza la anomalía matemática del traslado voluntario de Kiyotaka Ayanokōji a la Clase C desde su posición estratégica junto al ventanal.
El ángulo de visión desde el último asiento junto a la ventana ofrece una perspectiva privilegiada para la observación empírica. Desde esta posición, la silueta que ocupa el escritorio situado inmediatamente delante del mío rompe cualquier parámetro de normalidad en la Escuela de Educación Avanzada.
Ciertamente, el mero hecho de que un estudiante abandone voluntariamente la cima de la Clase A para trasladarse a nuestra Clase C constituye una anomalía matemática insondable. Masayoshi Hashimoto puede correr por los pasillos como un ciervo desorientado tratando de descifrar sus intenciones, pero mi enfoque es infinitamente más metódico. Yo prefiero la observación directa y sin filtros.
No hubo un sobresalto físico. Tampoco una reacción defensiva en sus hombros. Inclinó la cabeza con esa calma plana y exasperante que lo caracteriza.
—¿Pasa algo, Morishita?
—Nada en absoluto, Kiyotaka Ayanokōji —respondí, manteniendo el rostro completamente inexpresivo. —Solo estaba comprobando si tu densidad corporal seguía respondiendo a las leyes de la física o si te habías convertido en una proyección holográfica enviada por la dirección escolar.
—Soy bastante real —murmuró él, volviendo la mirada hacia la pizarra.
Incoherente. Una respuesta predeciblemente aburrida.
Comprobación física de densidad biológica: Morishita somete a prueba la existencia material de Ayanokōji antes de advertirle sobre los peligros del karma y la amenaza del ‘ear gun’.
Sin embargo, tras esa fachada de chico introvertido que prefiere pasar desapercibido en la esquina del aula, habita una fuerza destructiva que ya ha comenzado a alterar el tejido de nuestro curso. En el primer examen especial de este tercer año, no solo aseguró una victoria limpia para la Clase C, sino que utilizó a Ryūen Kakeru como un peón estratégico para asestar un golpe devastador a la clase de Horikita Suzune. Un movimiento impecable. Una demostración de frialdad clínica.
Aun así, actuar como si estuviera aterrorizada arruinaría mi reputación como la única maestra del estilo Ai-chan de artes marciales ancestrales. Por lo tanto, mantengo la postura.
—Escucha bien, Kiyotaka Ayanokōji —susurré, inclinándome ligeramente hacia adelante para que solo él pudiera escucharme. —Aunque hayas asumido la conducción táctica de la clase tras la partida de Sakayanagi Arisu, no pienses que me he convertido en tu seguidora incondicional. Si intentas arrastrarnos hacia un pozo de pecados kármicos profundos, o si le haces algo cruel a Miki Yamamura, te ejecutaré un ear gun sin vacilación.
Él no se inmutó.
—Entendido. Procuraré evitar los pecados kármicos.
—Ciertamente. Una decisión sabia.
Alcé la mirada hacia la ventana, contemplando las nubes grises que se desplazaban sobre el campus. Este tercer año promete ser un escenario convulso y despiadado. Pero mientras yo permanezca sentada justo detrás de él, me aseguraré de registrar cada una de sus variables.
Accede al dossier oficial OAA (Over-All Ability), estadísticas académicas y físicas, balance de Puntos Privados y la evaluación confidencial del White Room.

